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ELABORACION Y CRIANZA

Vinos blancos: La uva entera pasa
a la escurridora. Una vez eliminados los hollejos y raspones, el mosto
obtenido pasa a los depósitos de fermentación.
Vinos rosados: La uva,
despalillada y ligeramente estrujada, se pasa a los depósitos
escurridores. Allí se controla la maceración del líquido con los
hollejos. Una vez obtenido el mosto, se decantan las materias en
suspensión durante un día. A continuación, el mosto, casi brillante, se
pasa a los envases de fermentación.
Vinos tintos: Existen dos
sistemas diferentes. El más extendido actualmente consiste en retirar
los raspones en la despalilladora, antes de la fermentación, y se ha
obtenido con él vinos apropiados para un largo período de
envejecimiento. Por el contrario, si la uva entera pasa a los depósitos
de fermentación, el sistema seguido, tradiconal en Rioja, es el conocido
como "maceración carbónica". En este caso, los vinos obtenidos serán
suaves, con bastante cuerpo, color intenso y adecuados para el consumo
en su primer año.
En ambos casos, durante la fermentación se remonta el mosto, de la
parte inferior a la superior, a la vez que la temperatura permanece
constante. Todo ello con el objetivo de que el proceso se realice de
forma homogénea y no se pierda ninguno de los aromas que contiene el
mosto.
Al finanlizar la fermentación se lleva a cabo el descube: una vez
separadas las materias sólidas, el vino pasa a los depósitos de
almacenamiento, donde es sometido a un control de calidad.
El Consejo Regulador, mediante exámenes organolépticos y analíticos,
determina si el vino merece la Denominación de Origen Calificada
"Rioja". Las pruebas organolépticas se realizan en las instalaciones del
Consejo Regulador y en la Estación de Viticultura y Enología de Haro (La
Rioja); mientras que las analíticas se llevan a cabo en la Casa del Vino
en Laguardia (Álava), y en las Estaciones Enológicas de Olite (Navarra)
y Haro.
La crianza de los vinos de Rioja se realiza en barricas de roble de
225 litros, con trasiegas periódicas, complementándose después en
botella. Existen en Rioja más de 250 bodegas de crianza, que suman un
total de más de 900.000 barricas. El período mínimo de envejecimiento en
barrica oscila de 1 a 3 años para las categorías de crianza, reserva y
gran reserva, y el de envejecimiento en botella entre 6 meses y 6 años.


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