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Diez pasos para elegir y servir un buen vino
Con la ayuda de
Jesús Madrazo, enólogo de Bodegas
del Contino, explicaremos cómo conservar un buen vino durante las
fiestas. Algo que está al alcance de cualquiera con estos sencillos
consejos sobre el cuidado y la forma de tratar el vino.
Desde hace más de ocho años, Jesús Madrazo
cuida la calidad de los vinos de Bodegas del Contino, perteneciente el
Grupo CVNE. Madrazo es un profesional acostumbrado a explicar a
los visitantes que acuden a las bodegas las principales características
de los buenos vinos, su elaboración, sus cuidados y también la forma de
servirlos.
Este enólogo es consciente de que no todo el mundo puede ser un experto
en la materia, pero sabe también que, en alguna ocasión, todos tratamos
de agasajar a familiares y amigos con buenos vinos. Por eso, nos explica
unos cuantos pasos básicos que permiten realzar el sabor de un buen
vino.
Estos pasos muestran los factores a tener en cuenta a la hora de elegir
un vino, desde cómo conservarlo en casa, cómo servirlo o la forma de
catar sus aromas y sabores hasta qué hacer cuando se plantean pequeños
problemas como la rotura del corcho o la aparición de posos.
Diez preguntas y respuestas relacionadas con el mejor modo de conservar
y servir un buen vino que nos harán disfrutar de estas fiestas,
deleitando el paladar de entendidos y profanos.
¿Qué es lo que más define a un vino?
Su capacidad de impresionar, de llamar la atención, de quedar grabado en
la memoria durante el mayor tiempo posible.
¿Cuáles han sido las mejores cosechas de los últimos años?
2001, 2000, 1996, 1995, 1994, 1986, 1985, 1982, 1981, 1975, 1970, 1964,
1958, 1952, 1948…
¿En qué se diferencian, básicamente, los vinos de Crianza, Reserva y
Gran Reserva?
Las categorías de vinos se diferencian por sus períodos de
envejecimiento entre barrica de roble y botella, además de en la calidad
seleccionada de las uvas que se destinan a cada uno de dichos vinos. Los
tiempos mínimos establecidos en el actual reglamento del Consejo
Regulador de Denominación de Origen Calidad Rioja establecen los
siguientes baremos: para Crianza, un año natural en barrica; para
Reserva, un año de barrica y un año de botella, y para Gran Reserva, dos
años de barrica y tres de botella.
¿El vino es sólo el acompañamiento de las comidas?
En absoluto, es más que un acompañamiento de la buena mesa, es el
acompañante ideal de la conversación inteligente, de la creatividad, de
la soledad y de la buena compañía.
¿Cuáles son los pasos que deben realizarse para catar un vino?
Los mismos que empleamos cuando nos dan a probar un nuevo alimento:
mirar, oler y probar. Con el vino miramos su aspecto, su color, que nos
indica su edad probable, y su estado de conservación. Luego, de forma
natural, lo olemos y buscamos sus aromas florales, frutales, primarios,
que darán lugar a otros más complejos al agitar la copa y, por qué no,
de un modo más técnico, buscamos más olores. Luego lo introducimos en la
boca, donde las sensaciones táctiles y gustativas terminan por definir
el vino en cuestión. Finalmente quedará el recuerdo, la persistencia, el
postgusto o retrogusto, una nueva oleada aromática.
¿A qué temperatura hay que tomar el vino (tinto, blanco, rosado) y
con qué antelación debe abrirse?
Los rosados a 11 ó 12 grados, los blancos entre 8 y 10 y los tintos
entre 15 y 18 grados. Siempre es mejor ir de frío a calor que al
contrario, siempre es mejor enfriar en agua con hielo, que sólo con
hielo, y nunca en el frigorífico. En general, y salvo ciertas
excepciones, se recomienda abrir el vino media hora antes de servirlo.
No se puede enjuiciar un vino nada más abrir la botella, hay que darle
tiempo a que se exprese. Un vino tiene que respirar y enseguida empieza
a sacar sus aromas.
¿Con qué platos puede servirse cada vino (tinto, blanco, rosado)?
Cualquier respuesta sería simplista. Cada plato se merece la elección de
un vino y viceversa, se trata de maridar uno y otro de forma que ninguno
enmascare al otro. La perfección llega si uno ensalza al otro. En líneas
muy generales, los blancos y rosados, así como algunos tintos finos,
elegantes o sencillos van bien con entremeses, sopas y pescados,
mientras que los tintos con más cuerpo son adecuados para platos más
consistentes: cocidos, carnes, caza, asados…
¿En qué tipo de copa debe servirse el vino?
Depende de cada vino, pero de forma genérica las copas han de tener pie
alto para no calentar con la mano el vino. Además, tienen que ser anchas
de cuerpo para facilitar su agitación, sin tallar, transparentes y de
cristal fino, tipo Balón o Burdeos (tintos). La abertura ha de ser más
bien cerrada o estrecha, para concentrar allí los aromas.
¿Qué podemos hacer cuando se rompe el corcho?
Lo primero que hay que hacer es no perder los nervios. Cuando se rompa
el corcho o se introduzca dentro de la botella hay que colar el vino por
una tela de hilo, un fino colador o un filtro y
decantarlo
en una frasca o jarra decantadora. Después hay que catar el vino, ya que
podría no estar en buen estado. No se puede olvidar que el corcho es un
elemento de cierre y de estabilidad esencial. Si se ha roto puede ser
porque no estuviera en buen estado o por falta de habilidad a la hora de
abrir la botella.
¿Y si el vino está turbio o tiene posos?
La turbidez es más problemática y difícil de combatir. Los posos
requieren dejar en reposo la botella en posición vertical para que se
posen bien en el fondo, luego hay que decantar el vino con mucho
cuidado, a pulso, poniendo detrás una vela o un foco de luz que nos
permita observar la llegada de esa precipitación, que deberá quedar en
la botella.
¿Cómo debe conservarse el vino en casa y cuánto tiempo se puede tener
guardado?
Para conservar el vino en casa, éste debe colocarse en los lugares más
fríos y húmedos, en los que haya la menor variación de temperatura
anual, y en posición horizontal. Saber cuánto tiempo se puede guardar un
vino en casa es la pregunta del millón. Depende de cómo lo hayan
conservado desde la bodega hasta casa, sin perder de vista que también
es relevante la forma en que lo hayan tratado el transportista y el
distribuidor. Un buen vino debe garantizarse, por al menos, de cinco a
diez años. Pero hay buenos vinos que duran menos y vinos regulares que
sorprendentemente evolucionan "a mejor" y duran más. No hay una regla.
Depende de las condiciones y del vino. En un ambiente con más del 80% de
humedad relativa, menos de 15 grados de temperatura, quietud y
horizontalidad, un buen vino durará mucho tiempo. Cuanto menos se
cumplan estas condiciones peor se conservará el vino.
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