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SU CALIFICACIÓN "EXCELENTE" CONFIRMA AL RIOJA DEL
2004 COMO UNA COSECHA HISTÓRICA

Los 267 millones de litros calificados de la añada
2004 han ofrecido los mejores parámetros analíticos de las últimas
cosechas
El Pleno del Consejo Regulador de la D.O. Ca.
Rioja ha decidido otorgar la máxima valoración de "EXCELENTE" a la
añada 2004 una vez comprobado que los vinos de esta cosecha han
ofrecido los mejores parámetros de calidad de los últimos años, tal como se
deduce de los resultados obtenidos del proceso de calificación que han
debido superar todos y cada uno de los vinos elaborados para obtener el
derecho a la Denominación de Origen Calificada Rioja. Esta valoración
general confirma los comentarios sobre la gran calidad de la uva que el
propio Consejo Regulador realizó tras la vendimia, así como las impresiones
manifestadas por los técnicos del sector vitivinícola durante el proceso de
elaboración de los vinos, todas ellas coincidentes a la hora de considerar
que el 2004 pasará a formar parte de las denominadas "añadas históricas" de
Rioja.
Desde que en 1980 se implantó la calificación rigurosa mediante examen
analítico y cata de todos los vinos producidos, la media de los parámetros
analíticos del 2004 es sin duda una de las mejores obtenidas hasta la fecha,
incluso en comparación a cosechas tan emblemáticas como la de 1994. Estos
magníficos resultados han sido posibles gracias a la favorable climatología
que acompañó el desarrollo de la mayor parte del ciclo vegetativo de la
cosecha 2004 y excepcionalmente durante toda la época de vendimia,
permitiendo una correcta maduración y un buen estado sanitario del conjunto
de la producción. En su mayoría la uva entró en bodega sana y con
graduaciones correctas, buena concentración de materia colorante y buenas
sensaciones aromáticas, características que sin duda han hecho posible la
elaboración por parte de las bodegas de vinos de alta calidad, muy aptos
para la crianza.
Por otra parte, la cosecha 2004 no solo se ha mostrado generosa en cuanto a
su calidad, sino también desde el punto de vista de su cuantía, ya que las
58.177 hectáreas productivas en esta vendimia ofrecieron un volumen de
cosecha de 473 millones de kgs. de uva (un 7,4% más que en 2003),
elaborándose un total de 344,24 millones de litros de vino,. De está
producción han sido amparados por la Denominación un total 385 millones de
kg. de uva, en aplicación de los rendimientos máximos de producción de uva
por hectárea y de transformación uva-vino aprobados por el Consejo para esta
campaña con el objetivo de optimizar la calidad, lo que ha permitido llevar
a cabo una rigurosa selección. En buena medida, el éxito en los resultados
alcanzados se debe a las normas que el sector vitivinícola riojano,
representado en el Consejo Regulador, se ha impuesto. Unas normas tendentes
a mejorar la calidad y originalidad de los vinos, con producciones
moderadas, parámetros de calificación reforzados y separación de tipos de
vinos, todo lo cual ha significado un esfuerzo añadido que ha venido a
reafirmar la vocación de excelencia de los vinos de Rioja y a consolidar el
prestigio y la confianza ganada entre los consumidores.
El mes de noviembre comenzaba el proceso de calificación de la cosecha 2004,
con un programa de recogida de muestras en todas las bodegas elaboradoras
por parte de los veedores del Consejo Regulador, muestras que deben ser
representativas de partidas no superiores a 100.000 litros. Cada muestra ha
sido analizada en el laboratorio de una de las Estaciones Enológicas de la
D.O. y valorada por un comité de cata integrado por tres catadores, que
forman parte del panel de cata externo con que cuenta el Consejo Regulador y
al que pertenecen más de un centenar de expertos. El procedimiento para la
valoración organoléptica está debidamente reglado, garantizándose la
confidencialidad y anonimato de las muestras catadas.
Las 4.467 muestras presentadas a calificación han sido sometidas hasta el 31
de Marzo a este riguroso control analítico y de cata, único en España, y que
han debido superar cada una de ellas para tener derecho al amparo de la
Denominación. Finalmente han sido calificados 267,39 millones litros (15,14
de blanco, 10,53 de rosado y 241,72 de tinto), siendo rechazados por
descalificación analítica o sensorial 7,5 millones de litros, lo cual es
indicativo del rigor que se aplica en los criterios de calificación. El
resto de vinos elaborados no ha sido calificado por corresponder a excesos
de rendimiento en la producción.
La calificación de los vinos de Rioja, única en España como corresponde a la
superior categoría de D.O. Calificada que ostenta, proporciona un
conocimiento muy concreto de la calidad de todos los vinos elaborados cada
cosecha, depósito a depósito, lo cual supone una excelente base técnica para
la evaluación global de la añada realizada por el Pleno del Consejo
Regulador mediante un procedimiento estadístico establecido a tal fin con
total objetividad. Tan solo 10 cosechas habían sido consideradas
"Excelentes" por el Consejo Regulador desde el reconocimiento de la
Denominación en 1925, siendo las cinco últimas las de 2001, 1995, 1994,
1982 y 1964.
INFORME: La cosecha 2004 en la D.O. Calificada
Rioja
Evolución del ciclo vegetativo
El viñedo riojano experimentó un buen desarrollo a
lo largo del ciclo vegetativo de la cosecha 2004 gracias a una climatología
que, en términos generales, fue muy favorable para la obtención de una
cosecha de alta calidad. Las abundantes precipitaciones en forma de lluvia y
de nieve en toda la Denominación durante el invierno, bien distribuidas y
con valores más elevados en los meses próximos a la brotación y durante la
misma, propiciaron que las necesidades hídricas del viñedo quedaran
perfectamente cubiertas.
El inicio de ciclo vegetativo sufre retraso debido a las bajas temperaturas
de marzo-abril y primera quincena de mayo, pero después el ciclo se reanuda
con fuerza, recuperando el atraso acumulado. Este año el viñedo no se vio
afectado por heladas. A finales de abril, los Servicios Técnicos del Consejo
Regulador inician el seguimiento de los viñedos de referencia constatando,
en general, un excelente porcentaje de brotación del 100% de las yemas
francas y abundante brotación secundaria, con necesidad de espergura.
Asimismo la fertilidad también es satisfactoria, con valores de 1’2 y 1’8
racimos por brote en variedades tintas y algo inferior en la variedad viura.
El viñedo completó el cuajado a finales de junio, de forma correcta en las
variedades tempranillo, graciano, mazuelo y viura, y más irregular en la
garnacha.
El estado vegetativo del conjunto del viñedo al comienzo del verano era
bueno, con abundante masa vegetal y buen estado sanitario, evolución
favorable que continúa en julio con temperaturas adecuadas y sin incidencia
destacable de plagas y enfermedades. Las tormentas que se producen de forma
dispersa en toda la Denominación suponen un aporte hídrico que contribuye a
mantener el buen estado vegetativo del viñedo, aunque, ya en agosto, esta
humedad resulta excesiva en algunos casos y provoca la aparición de focos de
mildiu y botrytis, sobre todo en brotes jóvenes, sin trascendencia
significativa para la evolución del viñedo. La incidencia más importante en
cuanto a daños causados por granizo se produce el 2 y 3 de agosto, viéndose
afectadas unas 1.250 hectáreas de varios términos municipales de la zona
centro y alto Najerilla.
En la primera semana de agosto comenzó el envero de las diferentes
variedades de uva con temperaturas inferiores a las normales en estas fechas
y diferencias muy marcadas entre el día y la noche, lo que propicia una
evolución más lenta de la maduración, con un retraso del ciclo de dos a tres
semanas. A finales de agosto la situación vegetativa y sanitaria del viñedo
es buena y la evolución de los parámetros de maduración de la uva muy
favorable. A partir de aquí se producen entre los días 1 a 10 de septiembre
tormentas de lluvia generalizadas en toda la denominación acompañadas de
temperaturas elevadas y ambiente bochornoso que favorece el desarrollo de
focos de botrytis, con una incidencia muy irregular dependiendo del tipo de
suelo, orientación, variedad, conducción del viñedo, labores culturales,
estado vegetativo y tratamientos efectuados.
A partir del 11 de septiembre empieza un excepcional periodo de bonanza
climatológica, que se prolongará hasta la finalización de la vendimia, con
días soleados y temperaturas moderadas por el día y frescas por la noche
gracias al viento dominante del norte y noreste. Esta climatología propicia
la mejora del estado sanitario del viñedo con desecación de la botrytis del
racimo y una evolución muy favorable de la maduración, aunque lenta e
irregular. Los viñedos con una viticultura racional, con producciones
moderadas, bien ventilados, con buen estado de la masa vegetal, evolucionan
favorablemente y presentan magníficas perspectivas de calidad, mientras que
en los viñedos con rendimientos elevados se procede a la eliminación de
racimos para favorecer dicha evolución.
Una vendimia selectiva con climatología excepcional
El día 6 de septiembre de forma puntual y a partir
del día 15 de manera más significativa se inició la vendimia en la Rioja
Baja, extendiéndose de forma lenta y escalonada por toda la denominación,
siendo a mediados de octubre cuando se generaliza en las subzonas Rioja Alta
y Rioja Alavesa y dándose por finalizada el día 9 de noviembre. Las zonas
más afectadas por la piedra y las lluvias excesivas presentaban un mal
aspecto, pero en la mayoría del viñedo, con una vendimia selectiva, la uva
entra en bodega en excelentes condiciones, con parámetros de color y
graduación alcohólica muy apropiados para vinos de crianza.
Ante la situación de irregularidad en el proceso de maduración que
presentaba el viñedo se requería una vendimia selectiva, diferenciada y
paciente como mejor forma de conseguir el objetivo de optimizar la calidad
de la cosecha. Puede afirmarse que, como tónica general y gracias a la
bonanza climática, la vendimia se ha hecho de forma selectiva, con entrega
por cupos y con inusual duración hasta de un mes en muchas localidades.
También se constata en esta campaña el aumento de las cantidades de uva
recolectada en cajas y seleccionada en mesa.
En la primera fase de la vendimia la uva presentaba valores moderados de
graduación y color, por lo que los vinos serán más aptos para su
comercialización como jóvenes. Sin embargo, en su mayor parte, la uva entró
en bodega sana y con graduaciones correctas, buena concentración de materia
colorante y buenas sensaciones aromáticas, que sin duda van a proporcionar
vinos de alta calidad, muy aptos para la crianza.

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